viernes, 29 de abril de 2011

UNA REFLEXIÓN SOBRE LOS PASOS ENTRE LA VIDA, LA MUERTE Y LA RESURRECCIÓN

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SI BIEN ES CIERTO QUE EL PRIMER PASO, O QUIZÁS MEJOR DICHO, GRAN SALTO DE LA VIDA A LA MUERTE , ES UN HECHO QUE TODOS ACEPTAN COMO INEVITABLE Y  DRAMÁTICO; EL SEGUNDO, EN CAMBIO  EXPRESA EL ANHELO INSERTO EN EL CORAZÓN DE TODOS LOS SERES QUE AMAN Y DESEAN LA ETERNIDAD DE LOS SERES AMADOS.
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Uno de los primeros juegos y desafíos de los niños consiste en vencer el miedo a saltar una zanja o riachuelo y la experiencia les enseña que si el salto lo enfrentan con miedo a caer, lo más probable es que caigan al perder la energía de la carrera y el impulso necesario.  (.....)
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CONTINUA EN PRIMER COMENTARIO:

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Don Claudio:

Dejemos las reflexiones, y que Dios lo juzgue y que lo Perdone, todos saben a quien me refiero. Ahora sera muy dificil, eso si.

Anónimo dijo...

Sin embargo usted subió maldiciones que luego escondió...pero la familia y quizás el propio Homero las tuvieron a su vista, con el consecuente dolor producido por otro de SUS anónimos, solapado señor.
No publique esto, cómase la mierda solo, yo ya lo estoy acompañando.

Anónimo dijo...

Homero, ayúdanos desde el otro lado a acabar con los vicios del poder en la UTEM.

Claudio Vila Ceppi dijo...

Continuación de la reflexión:

Uno de los primeros juegos y desafíos de los niños consiste en vencer el miedo a saltar una zanja o riachuelo y la experiencia les enseña que si el salto lo enfrentan con miedo a caer, lo más probable es que caigan al perder la energía de la carrera y el impulso necesario. Mejor aún es la experiencia, si cuentan con un Padre o Guía cercanos en quien confian y que les dice con cariño que lo lograrán.
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Una vez, ya mayores, habiendo pasado la curva de la adultez, es inevitable reflexionar y aprender a dar el gran salto entre esta vida y la otra, que a diferencia de los juegos infantiles en los que se ve claramente el lugar hacia el cual saltaremos, en este otro salto, pocos sienten seguridad en donde caerán o hacia donde saltarán, sintiendo una gran angustia e intranquilidad.
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De el anhelo de inmortalidad todos los pueblos y culturas han desarrollado elucubraciones, teorías e hipótesis a fin de iluminar un poco, con el apoyo de la racionalidad el resultado de ese paso trascendente para muchos e intrascendente para unos pocos.
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Las múltiples Religiones y Teosofías que se han elaborado a través de la historia procuran enseñar o explicar algunos de los misterios que conlleva esa situación y de paso enseñarnos, con lujo de detalles, los que nos espera del otro lado y lo que es necesario realizar en esta etapa como preparativos para tener una buena llegada a ese nuevo vivir., junto a los seres amados que nos han precedido y los otros que pronto nos seguirán.
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El Don de la Fé, en algunos casos, o el Don de la Esperanza en la mayoría, sin duda ayudan a muchos a facilitar el tránsito, tanto a los que parten como a los que quedan.
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Los grandes maestros de la Humanidad: Buda, Confucio, Mahoma, Moisés, Abraham, Jesús y muchísimos otros han sido grandes en la medida que de acuerdo a su racionalidad y reflexión nos han procurado revelar claves para enfrentar este temido proceso, dándole con sus enseñanzas y vivencias sentido trascendente a la vida.
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Sin duda, no es fácil discernir entre todas esas opciones cuál es la que mejor se ajusta al recto camino y proceder, tanto para esta vida como para la la supuesta posterior a ella. Discernimiento que depende mucho de nuestra inserción en las culturas y subculturas que nos toca vivir.
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De ahí entonces la necesidad de la reflexión y el diálogo sereno entre todos a fin de mejorar nuestra percepción del camino más adecuado; sin embargo, los apremios de nuestra cultura basada en la competitividad, la eficiencia y el tomar posiciones en el ejercico de nuestras profesiones, no facilita este análisis que requiere de tranquilidad y serenidad.
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Valganos entonces, esta lamentable circunstancia de la sorpresiva e inesperada partida de nuestro colega Homero Latorre Astudillo, que ha conmovido a nuestra comunidad universitaria para intentar esta breve reflexión, que con afecto dedico a todos mis compañeros de labores y ex alumnos, desde la perspectiva de quién sabe que el tiempo no ha pasado en vano, tanto para él como para sus coetáneos