jueves, 27 de noviembre de 2008

HOMENAJE A DON SALVADOR ALLENDE GOSSENS



7 comentarios:

Claudio Vila Ceppi dijo...

Don Salvador Allende Gossens, personalidad destacada del siglo XX, tuvo la capacidad de hacer soñar al pueblo de Chile y a muchos otros, con la posibilidad de abrir un camino democrático al socialismo.

Esta tésis, elaborada en los preámbulos de la gran crisis del Socialismo mundial que se manifestó poco después de su muerte con la caída del Muro de Berlín y derrumbe del imperio soviético, fue un punto de contradicción entre los que soñaban poder construir una sociedad más justa sin tener que pasar por el drama de la construcción de los socialismos reales y los que razonaban en la imposibilidad de hacer una revolución de esa envergadura por medios democráticos.

Sin duda, tocar los intereses del Capitalismo mundial y de paso el de los capitales Chilenos, conllevaba una buena dosis de violencia.

Violencia, basada en el Estado de Derecho construido durante el siglo XIX y el XX, pero violencia al fin y al cabo, que puso en entredicho los equilibrios de poder que sustentban la convivencia nacional y su particular distribución de la riqueza.

Ya, la anterior Revolución en Libertad de Don Eduardo Frei Montalva, pese a lo moderado de sus objetivos, había producido fuertes tensiones en el sistema de relaciones sociales, dividiendo fuertemente las familias tradicionales chilenas, tanto de las capas medias como de las altas de Chile.

Si a alguien se le pueda aplicar lo de "tratar de hacer justicia en la medida de lo posible" es justamente a Don Salvador Allende G., pues sólo los que luchan hasta lo imposible, logran saber que es lo posible.

Nada del progreso social que hemos visto durante estos casi 20 años de la Concertación, periodo en el que se ha más que duplicado el ingreso per cápita nacional y han desaparecido parte importante de la miseria extrema que conocimos de jóvenes y que nos parecía inherente a la naturaleza humana, sería posible comprender sin la presencia histórica de estos dos grandes personajes.

Ellos marcaron, junto a miles de sus seguidores, no sólo la historia de Chile, sino del mundo, que observó atentamente todo el proceso de cambio, y sirvió para fijar el límite de lo posible en la búsqueda de la justicia social.

Sea este mi homenaje a estas dos grandes figuras, sin ánimo de menoscabar a otros grandes soñadores y realizadores del siglo XX, cómo Don Pedro Aguirre Cerda o Don Carlos Dávila y muchos otros que dejaron huellas en el gran proceso de transformación social de nuestro país.

Claudio Vila C.

Anónimo dijo...

Menos mal que al menos alguien quiso venir a esta universidad a dialogar de un tema trascendente.
Debemos asumir que no somos el interés académico del mundo intelectual, por nuestro desprestigio.

Claudio Vila Ceppi dijo...

Lamentablemente la asistencia de académicos y estudiantes fue muy escasa.

Posiblemente, los jóvenes no comprenden la importancia del legado teórico y práctico de Salvador Allende, con sus aciertos y errores. Y, menos de la necesidad de estudiar sus propuestas con vistas a un futuro difícil.

Más me cuesta entender la ausencia de colegas que deben conducir y orientar a las nuevas generaciones en algo más que en tecnologías en rápido proceso de obsolescencia.

Sin duda, perdimos una gran ocasión de escuchar el análisis de tres expositores de alto nivel y profundidad, pues lo que escuchamos, en cierta medida, puede calificarse de una "cátedra de historia del futuro".

Felicitaciones al Colega Cesar Cerda, quien organizó este foro y fue su moderador.

Claudio Vila C.

Anónimo dijo...

Nadie niega el poder intelectual y de liderazgo social de Allende, pero jamás aceptaremos su violento intento de convertir sus ideales en realidad.

Eso costó muchas vidad humanas.

Allende no es un ejemplo de nada.

Chile necesita un discurso integrador y respetuoso.

Se necesitan lideres positivos anti vilencia y amantes del trabajo y del esfuerzo porque la riqueza no se crea robandole al otro, sino se crea con mucho esfuerzo y trabajo, no existe otro camino como lo ceía Allende.

Anónimo dijo...

Allende es el claro ejemplo del personaje históricos que se recuerda por sus ideales y no por sus obras. Es más, las obras más importantes que se le atribuyen son las logradas en el tiempo que fue ministro en los Gobiernos Radicales; la nacionalización del cobre, recordemos, no habría sido posible si todos los sectores políticos no hubiesen estado de acuerdo. Curiosamente, ni el Gobierno Militar se atrevió a privatizar alguno de los yacimientos del Estado, en cambio, los Gobierno de la Concertación sí lo hicieron.
Merece respeto el ex Presidente Allende, por supuesto, y hasta admiración si se quiere, pero no por su legado, sino por su consecuencia y sacrificio, que reflejan la honestidad con que abrazó un ideario político que no era el propio; Allende era un social demócrata, no un marxista, su historia personal lo corrobora. Pero a la hora de mostrar coherencia con su discurso, fue más marxista que los que se autoproclamaban así, que levantaban el puño vociferando sobre la revolución y con su irresponsable "avanzar sin transar".
Saquemos lecciones de la Historia colegas.
Allende murió sólo en la Moneda, pagando con su vida la lealtad del pueblo, mientras la mayoría de sus cercanos se entregaban a los militares o se asilaban en embajadas. Esos mismos hoy los encontramos en directorios de empresas, en las AFP, en los directorios de Universidades Privadas o como adalides del progresismo, pero con tintes neoliberales. Es decir, los vemos haciendo lo que Allende tanto combatió. ¿Vemos a alguno de ellos viajando en el Transantiago, atendiéndose en los hospitales públicos o enviando a sus hijos a estudiar a las escuelas municipales?

Anónimo dijo...

No asistí a la cita debido a que jamás estaré de acuerdo con alguien que interna armas y entrena a empleados de empresas para generar una revolución apoyado por Castro y la URS.

Anónimo dijo...

A la gente debe juzgarsele por sus obrs y no por sus palabras.

Sus palabras fueron incoherentes con sus propios principios y sus obras llevaron al país a la ruina.

No hay nada que admirar.