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QUIENES INSTALARON AL EX RECTOR EN SU CARGO Y COGOBERNARON JUNTO A ÉL A NUESTRA UNIVERSIDAD, NO SÓLO DAÑARON SU PATRIMONIO FINANCIERO, SINO QUE TAMBIÉN DESTROZARON LA MORAL DE SU COMUNIDAD.
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Como manifestación del profundo daño producido se pueden observar los resultados de las dos últimas elecciones recientes. Tanto la de Consejeros Superiores, como la más reciente de la FEUTEM, señalan que el daño no se ha podido superar pese a que han transcurrido dos años.
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Dada la gravedad de los hechos ocurridos, cabía esperar que a continuación de la renuncia se producirían cambios importantes en la gestión de la UTEM. Sin embargo, pasados dos años de ese acontecimiento, comentado profusamente en toda la prensa, casi no ha pasado nada más que la construcción de un muro de los lamentos y la elección de una rectoría que lucha desesperadamente por hacer flotar un barco escorado, con escasa tripulación capacitada y dispuesta a realizar los grandes esfuerzos que se requieren para hacerlo navegar.
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Demás está señalar, siguiendo la analogía anterior, que el barco navega casi sin combustible en un mar cada día más tormentoso.
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Resulta difícil explicar la cortina de humo que a nivel nacional se levantó para encubrir a los responsables de un daño social y humano sin parangón.
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La negociación del gobierno con el ex rector para nominar una persona de su más exclusiva confianza como su remplazante, que fue acogida con jolgorio por la mesa de presidentes de diversos centros de alumnos, junto al robo de los discos duros que respaldaban los movimientos contables y financieros de los últimos años desde un edificio enrejado y en toma por un grupo de estudiantes de Trabajo Social, constituyen un hecho inexplicable si se atiende sólo a los grupos internos de la UTEM.
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Por su parte, las pobres, difusas y demoradas conclusiones de la Comisión Investigadora de la Cámara de Diputados, presidida por el diputado PPD Ramón Farías, no contribuyeron a mejorar la impresión de que habían en juego intereses superiores que trascendían el poder de los grupos internos.
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En este blog, hemos puesto el acento en los cuarenta votos de JC del Sr. Aedil Suárez, de un total de 205; pero no hemos destacado algo que talvez duele más aún, como fue la votación obtenida por la colega Mª Eliana Pino, quien no sólo colaboró con la rectoría (s) sino que fue su jefe de campaña en dos oportunidades.
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Si bien el resultado obtenido por el colega Esteban Soto, de Geomensura es un motivo de alegría para todos los que lucharon explícitamente contra la rectoría anterior y que explicitó el deseo de colaborar con la reconstrucción moral y académica de la universidad con una posición crítica a la actual rectoría, ello está lejos de ser suficiente para establecer que los académicos de la UTEM han recapacitado de sus errores electorales anteriores en una medida considerable.
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Una señal esperanzadora, al respecto, pero insuficiente, aunque parezca curioso, lo constituyó el alto porcentaje de abstención de los académicos de JC y MJ.
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Lamentablemente, después de dos años de esa renuncia, el panorama institucional no parece auspicioso, y las esperanzas en un futuro mejor disminuyen progresivamente.
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Mar, May 18, 2010
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